Crónicas de oficina

En las oficinas que he estado en mi corta vida he visto más de lo que pensé que podía presenciar. Es cierto que cuando uno ve series como The Office o Mad Men o cuando estás en la universidad te imaginas las oficinas como un mundo divertido o por lo menos con buenas historias. Hasta el momento lo he comprobado.

Es que pensémoslo así: una oficina con los horarios de mierda que existen este país tercermundista, van causando lo suyo. Estar todo el día en un lugar con gente a la que no elegiste se parece mucho a kinder, con la diferencia de que tu cerebro ya no está en desarrollo y no puedes salir a jugar. Es obvio que alguien crearía miles de neurosis de una experiencia así ¿no?

Nota de la redacción: todas las imágenes son referenciales.

Como tengo un detector de ridiculez integrado, les compartiré unos microcuentos basados en hechos reales sobre oficinas. Espero los disfruten tanto como no pude reírme o lamentarme en sus caras en ese momento. Las oficinas son variadas y protegeré la identidad para que sean relatos bellos e independientes.

Hago este post con la culpa de que tal vez el empleador que me googlee (¿?) no me quiera contratar a causa de lo que les relataré acá, pero señor/a, soy una mujer esforzada y trabajadora. Al menos eso creo.

El pan con queso

Una bella mañana llegué de las segundas y sentí un tímido olor a humo. Mi compañero fue muy amable conmigo, hasta que de su voz salió la verdad: parece que me eché el microondas de la pega. Ah ¿por eso huele a quemado? le pregunté. Por suerte tenía la confianza de reírme de la situación (sé que me estás leyendo, te quiero mucho por esta experiencia), y me metí a la cocina a inspeccionar qué tan muerto podía estar el microondas, porque él no quería volver a enchufarlo después de lo que había pasado.

Cuando miro hacia dentro del microondas, tomé aire y vi el plato de vidrio QUEBRADO, mucho humo y un montón de dudas ¿Qué cresta calentaste? ¿Una bomba molotov? ¿Cien tenedores? De pronto, arrinconado tímidamente en un rincón una cosa negra, quemada, que alguna vez fue un pan con queso.

Un pan con queso ¿Cómo haces explotar un microondas con un pan con queso? Es realmente un misterio que tal vez la ciencia podría ayudar a resolver. Consideremos que era muy temprano, por lo cual tampoco era como que el pan había estado diez horas calentándose. Al parecer bastó con unos minutos demás. Bueno, un pan con queso se derrite más o menos a los 30segs.

Sorprendentemente el microondas siguió funcionando. Pero cada vez que calentábamos comida, salía ese peligroso olor a quemado que nos hacía pensar que explotaría de nuevo. Mi compañero llevó un plato para reemplazar al que explotó: era un plato de loza que tal vez todavía está ahí.

El agua hervida, el nuevo oro

Todos sabemos que las hervidoras están más o menos lejos de los escritorios, por un tema de seguridad y paz mental. Puedes ir a poner agüita para hacerte un rico tecito o un café para revivir. Puedes ir a poner agua y luego volver a buscarla, y si alguien se la tomó, bueno, pones de nuevo.

En una oficina en la que trabajé el agua hervida parecía ser un bien escaso. Todos estaban pendientes de su agua hervida, y todos la cuidaban demasiado. Hasta que un día sucedió lo esperado: mientras yo estaba en la cocina, una chica gritó “¡Se tomaron mi agua hervida!”

¿No podía simplemente poner más y sentarse al lado de ella? Es un misterio que nunca pude resolver. Ojalá pudiéramos marcar nuestra agua con un plumón, tal como si estuviéramos en kinder.

Yegüita

Hora de almuerzo. Una compañera de trabajo está al teléfono, al parecer con alguien que podría ser su papá o alguien mayor: ¿Cómo está la yegüita?, pregunta ella, muy cariñosamente.

A medida que la conversación avanzaba, yo para mis interiores pensaba que esta yegüita era una chica, tal como su sobrina, hermana menor, yo qué sé. Además, mi compañera tenía mi edad, aunque no sabía más que eso de ella (duré dos meses ahí ya? porque me fui).

La yegüita resultó ser una yegua real, y no conforme con ello, estaba enferma y tenía un cuidador y un doctor de yegüitas, sumado a que durante todo el almuerzo nos habló de los caballos que tenía y que le había regalado su suegro a ella y a su… esposo.

Robo de celular

4 de la tarde. Mientras yo trabajaba tranquilamente en mi computador, una de las jefas de área se pasea desesperada por cada sección pues había perdido su celular, que se había comprado hace poco y que era más valioso que todas nuestras cabezas juntas.

Yo recordaba haberla visto a la hora de almuerzo luciendo su iPhone 837832823 y hablando de cómo el gerente le había ofrecido otro de regalo y que ella no aceptó y zzzzzzz. Entonces dije qué raro, si no salió al almuerzo y la vi con él. Ella siguió buscando su teléfono, convencida de que alguien se lo había robado porque somos a sus ojos éramos puros ordinarios.

Me puse un poco nerviosa. Pensé HAY UN LADRÓN ENTRE NOSOTROS AYUDA. Todos estaban desconfiados, o más bien todos estábamos como “Pucha qué lata, tal vez se lo robaron y lo tenía de hace poco”.

Luego de un rato, esta jefa dejó de buscar y a la oficina la invadió el silencio. Más tarde, o quizás al día siguiente, el rumor contaba que había encontrado su celular. Metido en un pote. Adentro del refrigerador.

Era tanta la locura que nadie se pudo reír.

************

Bueno, la verdad mientras tanto les compartiré estas cuatro historias de esfuerzo, si algún día se me ocurren más, las dejaré en una segunda parte. Si no, meh.

¿Tienen alguna historia así? ¡Cuéntenme!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s