Las cosas que hice por amor (propio)

En el colegio aprendí matemáticas, lenguaje, ciencias (no muy bien) y también aprendí lo que era el bullying. Pero jamás aprendí a amarme a mí misma. Recuerdo que cuando estaba en primero medio fui a un “taller de autoestima” donde me hicieron dibujar la parte de mi cuerpo que más odiaba. Súper didáctico.

Ser mujer tampoco ayuda mucho a la hora de amarse a sí misma. Entre publicidad donde ves cómo se depilan piernas ya depiladas, cremas para sacar las estrías y desodorantes para quitar las ¿manchas de las axilas?, el mundo te hace entender, o suponer, que eres defectuosa y que tienes que cambiar. Por otro lado, están los comerciales con fondo blanco y mujeres en ropa interior donde dicen que te ames a ti misma pero que por favor compres porque serás más bacán.

La diferencia es que acá no reina nadie.

Sumado a que por defecto mi autoestima siempre ha estado en el núcleo terrestre, me ha costado mucho entender lo que es realmente amarse. Me he postergado constantemente por otras personas, incluso me he guardado llantos y penas para consolar a los demás, cuando estoy en pareja dejo de hacer mis cosas favoritas y también le dedico demasiado tiempo y cabeza a mi trabajo, entonces llego a la casa muerta de cansada y sin ganas de hacer algo divertido. Soy buena dándole consejos a los demás pero obviamente mi vida es un gran desastre.

Es por eso que, luego de una crisis personal que tuve hace un tiempo, decidí ponerme más egoísta, y creo que ha dado buenos resultados. Dejaré los preámbulos y les dejaré todo lo que he hecho por amor propio el último tiempo, que puede sonar full autoayuda pero es todo cierto 100% real no fake 4k link megaupload.

Masajes

No sé si esto es de conocimiento público, pero mi espalda es un desastre. Suelo tensar mucho el cuerpo, en especial la zona de los hombros, y me cuesta mucho relajarme. Un día, después de un viaje a La Serena, un dolor de espalda me invadió hasta no dar más.

Fue ahí cuando llegué a la Pelu (contáctenla acá). La Pelu es un verdadero ángel y sus manos han ido sacando los miles de nudos que tengo en la espalda, y me sugirió empezar una terapia más larga con ella. Cobra MUY barato por sesión (8 lucas que valen totalmente la pena) porque su idea es que sea un tratamiento continuo. Y a mí me conviene, por el punto que viene a continuación.

Renunciar a mi trabajo de oficina

Pese a que las circunstancias más que una decisión personal me llevaron a tomar una licencia por depresión (básicamente, había al menos tres personas que me hacían la vida a cuadritos y exploté), luego de unas semanas fuera decidí que lo mejor para mí era irme.

Me leí el tarot (lo siento, andaba buscando respuestas en todos lados y en realidad fue bacán la persona que me leyó las cartas) y le pregunté si era factible tirarme al mundo freelance. Y efectivamente eso me dio la confianza de atreverme y hoy tengo dos trabajos (uno de ellos, en la Librería Catalonia, que me llena el corazón) y no voy casi nunca a oficinas. El único problema es que ando cargada siempre, pero cualquier cosa es mejor que me miren feo por estar tapada en mi puesto.

Así, mirando las cosas desde muy afuera, descubrí que las oficinas, como un lugar de encierro en el que estás todo el día con gente con la que ni siquiera elegiste compartir cotidianamente, es una dinámica totalmente tóxica para gente sensible. Los cahuines, las personas con humor cambiante (en especial jefes), tú misma metida en ese hoyo de ánimo desequilibrado, estar sentado al menos ocho horas al día y por supuesto, los tiempos muertos donde podrías estar haciendo cualquier otra cosa o incluso podrías trabajar desde Cambodia porque tu trabajo no importa que sea presencial, hicieron que decidiera irme.

Sé que hablo desde el privilegio de haber encontrado pega altiro, pero les aseguro que trabajar así, manejar mis tiempos y estar rodeada de gente amorosa que no está mirando si estás en WhatsApp demasiado seguido y que está conforme con que entregues lo acordado ha sido un alivio.

Dedicarme y redescubrirme en cosas que realmente me gustan

Llevo aproximadamente cuatro años entre distintos trabajos, citas, amistades y relaciones que no sé si valieron la pena. Básicamente, estuve sumergida en una montaña rusa donde pasé por todas las emociones posibles.

¿Dónde quedé yo? Probablemente tan abrumada de sentimientos y preocupaciones que olvidé mis principales pasatiempos favoritos: coser, descubrir música nueva, modificar ropa, los videojuegos. Hoy, gracias al tiempo que puedo gestionar más libremente y a que eso mismo me ayuda a tener la cabeza más despejada, he hecho y terminado cosas que jamás pensé que haría.

Por algún motivo místico, además, volví a maravillarme con la música: me uní a un coro (¡Gracias por llevarme, Yerko!) y llegué al indie coreano, que es un género hermoso lleno de temas relajados como para trabajar en paz o mirar el techo. Y no sé, mucha felicidad.

Pagar deudas y ordenar mi vida lo más posible

Soy un desastre financiero. Pasé de ser una periodista miserable a ser una más miserable aún cuando empecé a tener más deudas que país de tercer mundo.

¿Por qué? Desarrollé una adicción a comprar cosas. Ropa, accesorios, dispositivos, lo que fuera. La hueá era comprar. Según lo que yo creo, muchas veces comprando lleno vacíos y frustraciones. Una de mis frustraciones principales era, efectivamente, estar encerrada en un lugar gris donde todo era fome.

Cada vez que estaba triste o muy ansiosa no veía mejor cosa que gastar plata: en ropa, comida rica. Un día instalé Fintonic y caché que mucha plata se me iba… en la cafetería asquerosa que estaba en el edificio donde trabajaba.

Rompí mis tarjetas de crédito, pagué mis deudas y dejé de entender el mall y las tiendas de retail como espacio de paseo. Ahora voy al supermercado directo, a la ropa americana (agradecimientos a la Cona por traerme de vuelta al lugar que pertenezo) o simplemente al local del mall de por mi casa a comprar ese maldito cable que necesito para la tele. No quiero volver a pisar el Costanera Center en un buen tiempo.

Por último, agarrar mi planner y comenzar a anotar todo lo que tengo que hacer en el día es la mejor forma que tiene alguien disperso como yo de estar lo más enchufada posible al planeta tierra. Es parte del orden y la armonía dentro del caos saaaa.

Hacer terapia

No sé cómo explicar esto sin sonar redundante: cuando no hacía terapia, había muchos rollos personales míos no resueltos, pero además, problemas con mi energía cotidiana (me costaba muchísimo levantarme, empezar a hacer tareas y/o las hacía muy mediocremente) que con terapia han ido pasando.

Además, cuando me fui de mi trabajo y tomé decisiones personales que me dejaron realmente devastada, no me demoré mucho en darme cuenta que lo único que podía hacer era dejar de llorar y levantarme a hacer cosas. Como diría la vendehumo de las tazas, me pegué el manso weona tú podí.

No soy la persona más resuelta del mundo, pero sí hay algo que les puedo decir a las personas que sienten que algo no anda bien en sus cabezas: una vez empiecen una terapia, las cosas solo mejorarán. Es lo mejor que pueden hacer por ustedes. Se los puedo firmar aquí y ahora.

Dejar atrás todo lazo tóxico

Cuando me fui de mi pega, dejé atrás a muchas personas dañinas que solo me producían ansiedad y malos ratos. Además, durante estos últimos años, he ido dejando de lado amistades que yo sé que no me dan nada bueno, o que solo les interesan ciertas cosas de mí, como carretear o la posibilidad de meterse conmigo (hombres culiaos).

Además, me prometí a mí misma que desde ahora intentaré hacer siempre lo que me parece correcto por sobre proteger a otras personas o contenerlas, porque solo dar y no recibir nada es una mierda.

No tomarme las redes sociales (tan) en serio

Siempre he creído que las redes sociales son una dimensión más de la realidad en la que estamos, y toda interacción es válida en ese contexto. El problema de pensar así y de ser una mujer demasiado apasionada (?) es que todo lo que pasa ahí te puede afectar demasiado.

Tirar palos, meterme a leer noticias solo para ver los comentarios de seguidores de Kast, cahuinear sobre lo que escribió la esta o la otra, era algo que solo me estaba creando una úlcera del porte de Rusia. Hace unos días decidí dejar de leer mi feed de Twitter, desconectarme de la actualidad nacional (cofcofpiñeracofcofcof) y por supuesto, enfocarme en subir cosas bonitas a mi Instagram, mi lugar seguro donde tengo silenciada a toda persona que amenace mi bienestar.

Retomar proyectos

Soy una persona muy creativa y siempre se me están ocurriendo cosas, sueño mucho con lograr algo bacán algún día y mi convicción (guá) es que ojalá sea en un proyecto que beneficie a las mujeres y a minorías.

En ese contexto, decidí retomar dos proyectos personales, uno que dejé botado recientemente y otro que siempre estuvo dándome vueltas en la cabeza (no lo diré para no ojearlo).

Y nada, hagan cosas, sean creativos, es la práctica la que nos lleva a creer más en nosotros mismos. No simplemente pensarlo y comprar tazas.

Preocuparme por mi imagen personal

Sé que puede sonar frívolo a morir, pero cuando me preocupo de mi ropa y mi apariencia, pareciera que me quiero más y ando más confiada en mí misma. Un detalle pequeño, como pintarme los labios o ponerme una boina pueden cambiar totalmente mi humor del día y cómo enfrento las dificultades cotidianas.

Una de las cosas a las que he vuelto es a hacerme las uñas. Me miro las manos y me siento feliz, es absurdo pero así nomás es. Por supuesto que les tengo una recomendación: la Tay, gran amiga y blogger, comenzó hace un tiempo a realizar este tipo de trabajos. Manicure permanente, acrílicas, ondulado de pestañas incluso. Síganla acá.

Reordenar mi clóset y mis espacios

Un día me dio la hueá (no tiene otro nombre) y empecé a sacar ropa que no me traía joy, como diría la Marie Kondo. Además, cambié los muebles de mi pieza de orden e incluso les busqué lugares nuevos a cuadros y cosas.

El resultado fue asombroso: la paz mental que me trajo solo tener ropa que realmente me gusta o que mi pieza quedara muy cómoda y bonita me hace tener más ganas de pasar tiempo aquí, ordenar mi casa para mantenerla acogedora me sube mucho el ánimo.

Ser egoísta no tiene nada de malo

Hay una canción de Alanis Morissette llamada “Mary Jane”. Cuando el tema está terminando, la genia dice:

“So take this moment Mary Jane and be selfish
Worry not about the cars that go by
‘Cause all that matters Mary Jane is your freedom
So keep warm my dear, keep dry”

Cada vez que lo estoy pasando mal o algo me hace alerta, recuerdo esos versos. Ser egoísta y no preocuparse de lo que pasa alrededor es algo muy condenado, pero considero que es lo mejor cuando el mundo te abruma como a Mary Jane. La mejor opción enfocarse en una misma.

Es cierto que puedes pasar a llevar a personas (la gente como yo puede ser demasiado empática y culposa de los daños que pueda causar), pero dejar de culparme por ese daño también ha sido liberador. He cometido errores porque no soy perfecta, obvio: lo importante es que cuando todos se vayan, solo quedas tú, y que quede lo bueno, y que al final del día sepas que pese a los errores, intentaste enmendar o hacer lo correcto aunque sea tarde.

Esta es una sociedad asquerosa, seamos más libres de ella. Ámate, hueona.

Anuncios

3 respuestas a “Las cosas que hice por amor (propio)

  1. Ay Gerty, me encantó esta entrada.
    Primero, me encanta que hayas tenido este momento/revelación que te han llevado a ponerte al centro. Me gusta ver que has empezado proyectos, nuevos trabajos y el trabajo consciente al amor propio.
    Me dejaste un poco tirá eso sí, porque creo que en el último año no he tenido grandes muestras de amor propio, sino que estado en un meh infinito. Así que me pondré las pilas y buscaré momentos para agregar a mi lista 🙂
    Un abrazo bb ❤

    Le gusta a 1 persona

  2. Me identifique con el dolor de espalda, tambien lo sufro frecuentemente, renunciar a mi trabajo… esta en mi mente y yo en busca de algo nuevo!, Dedicarme a cosas que en verdad me gustan – ya lo estoy haciendo 🙂
    muy buen post

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s